Montefrío

Toda la villa, asentada a la sombra de una roca, fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1982. Entre sus monumentos principales están el Puente Romano sobre el trazado de una antigua ruta, la Fortaleza árabe construida por Yusuf I en el siglo XIV sobre un escarpado peñón, la Iglesia de la Villa que fue levantada por los Reyes Católicos dentro de la fortaleza árabe en estilo gótico renacentista y obra de Siloé (Monumento Nacional), las iglesias de San Sebastián (renacentista, siglo XVI), de la Encarnación (neoclásico granadino, siglo XVIII, de Ventura Rodríguez) y de San Antonio (en el Cerro del Calvario, barroca con bóvedas góticas y muros renacentistas y parte de un convento franciscano del XVIII que hoy es una fábrica de harina); la Casa de Oficios (siglo XVI, hoy Oficina de Turismo), Hospital de San Juan de Dios (siglo XVI, hoy residencia de ancianos), el Pósito (edificio neoclásico del XVIII, ahora Casa de Cultura) y el Ayuntamiento (casa solariega del XVIII). Peculiaridades Aparte de sus monumentos, Montefrío ofrece a los visitantes bellísimos parajes naturales como el Barranco de los Molinos, con numerosas cascadas, mucha agua y restos de molinos romanos; la Sierra de Parapanda, con formaciones calizas a 1.600 metros de altitud; la Sierra de Chanzas, de alto valor ecológico, y sobre todo La Peña de los Gitanos con dólmenes del Neolítico, yacimientos arqueológicos fenicios, un fuerte romano y un poblado tardorromano. En cuanto a tradiciones se mantienen la de sacar en procesión el 4 de mayo al Cristo de las Roscas o Señor de los Pobres para pedir agua en beneficio de las cosechas, bendecir el pan y repartirlo, y la de ñLos Tontosñ, en Lojilla, en la que mozos vestidos con vivos colores piden por las calles el día de San Sebastián

Historia

La población de este lugar se remonta al Neolítico Medio como demuestran los yacimientos arqueológicos de Las Peñas de los Gitanos. Sin embargo la denominación Hiponova permite suponer que la ciudad fue fundación fenicia y luego habitada por los romanos, godos y árabes. Acogió la corte del reino nazarí de Granada y aquí coronaron los abencerrajes, en el lugar conocido como Las Angosturas, a Ismail III. Resistió dos veces los asaltos cristianos de Juan II y Enrique IV, destrozando este último los arrabales, talando árboles, viñas y olivares y arrasando los campos. Finalmente fue conquistada en 1486 por los Reyes Católicos, lo que supuso un golpe decisivo en el camino hacia Granada. A partir de la conquista cristiana sufrió un inicial despoblamiento que se recuperó gracias a su permanente riqueza agrícola.