Palacio de Bibataubín

Actualmente es la sede de la Diputación Provincial granadina que quedó instalada en el Palacio de Bibataubín . Tras la restauración y acondicionamiento consiguientes, apenas si quedaba en el flamante edificio algún resto del cuartel anterior allí levantado en el siglo XVIII, en tiempos de Carlos III, el rey municipal y arquitecto, imbuido de espíritu filosófico. Anteriormente, incluso, había habido un pequeño castillo construido a instancias de los Reyes Católicos, por donde estuvo la puerta de Bibataubín, en la Granada musulmana. En la interesante fotografía ilustrativa de este breve comentario, vemos el cuartel anterior a la Diputación, con sus garitas para la guardia y sus adornos con relieves, de carácter militar, que abundaban en la vistosa fachada: banderas, yelmos, cañones, etc.
En el transcurso de las obras efectuadas en el cuartel para convertirlo en Diputación, que más que de adaptación fueron de nueva planta, los dos soldados granaderos a ambos lados del balcón principal desaparecieron -fueron enterrados al pie del edificio-, sustituyéndolos los jarrones actuales. También se eliminó el levantamiento en la parte central del tejado, que enmarcaba la hornacina con la estatua de Carlos III, coronándose el edificio con el reloj que conocemos, «instalado por Joyería y Relojería Regent, con juego de campanas y sirenas», según resaltaba la revista 'Granada Gráfica' de enero de 1934. Se conservaron en cambio elementos de interés, como los arcos y columnas salomónicas de mármol de Sierra Elvira, que forman la entrada y procedían originalmente de los sobrantes de la construcción de la iglesia del Sagrario, vendidos más tarde a los frailes felipenses. Igualmente permaneció el torreón cilíndrico árabe de la esquina, donde se instalaría el Archivo Provincial.
 

Decoro
El amplio balcón con herrajes, las rejas del piso bajo y la espléndida escalera central del nuevo palacio, de ricos mármoles, se inspiraron en elementos similares del Archivo General de Indias, de Sevilla. «Al fin la Diputación está instalada con el decoro que corresponde a su rango», decía la prensa granadina hace treinta años.