Entre Algarinejo y Loja, a poco más de setenta kilómetros de la capital de la Alhambra, en la comarca del Poniente granadino, encuentra el viajero el pueblo de Zagra, en el que viven unas mil personas. Al pie de una alta colina en cuya parte más elevada todavía pueden contemplarse los restos de un antiguo castillo, el viajero disfrutará de impresionantes panorámicas. En ellas predomina la presencia del olivar, que ocupa gran parte de este municipio de origen árabe.

Los paseos por esta singular localidad, que está muy cerca del pantano de Iznájar, brindan al caminante otra perspectiva más pausada y sosegada de la vida. Una sensación con la que puede deleitarse el excursionista al cien por cien en las particulares casas rurales de Huerta Avililla. Unos alojamientos en los que la montaña se integra en el salón de las viviendas como un elemento más.

Chimeneas
Tras recorrer el pueblo, hacer senderismo o participar en alguna ruta en bicicleta por este municipio, el viajero encontrará en Huerta Avililla una amplia oferta de casas con una capacidad que oscila entre dos y doce personas y con precios bastante asequibles. La Reja, La Piedra, La Escalera de Piedra, El Cortijo, El Laurel… cada una de ellas está bautizada con elementos del paisaje. También disponen de atractivas chimeneas que tanto llaman la atención en esta estación del año.

El viajero podrá olvidarse del trabajo y disfrutar de la familia, los amigos… en salones de hasta 65 metros cuadrados, en los que se integran piedras más grandes que un camión. Por eso, cuenta Antonio, el propietario, que algún cliente las bautizó como ‘La montaña dentro de la casa’. Todas tienen terraza desde la que se puede otear algunos de los árboles centenarios, grandes piedras, cuevas y en general todas las particularidades del bosque mediterráneo.

En esta tierra limítrofe con Málaga también podrá degustar ricas calderetas de choto y embutidos caseros.