Almuñécar

Almuñécar conserva vestigios de todas las civilizaciones que la han ocupado. Por ejemplo, quedan restos de las necrópolis Laurita y Puente de Noy, respectivamente en el Cerro de San Cristóbal y la Colina del Instituto, ambas de finales del siglo VII a. C.; mantiene en buen estado varios tramos de un acueducto romano, están los columbarios de la Albina y Torre del Monje, éste del siglo I d. C.; la cueva de los Siete Palacios, construcción romana subterránea donde se ha instalado el Museo Arqueológico Municipal; el castillo de San MIguel, de origen árabe sobre los restos de una fortaleza romana y reformado por Carlos I; la iglesia de la Encarnación, diseñada por Juan Herrera y terminada en el siglo XVII con torre de Diego de Siloé; y el palacete de La Najarra, de estilo neoárabe y construído en el siglo XIX, hoy oficina Municipal de Turismo. En la Herradura se conserva un castillo de la época de Carlos III. Peculiaridades Existen en Almuñécar numerosos parajes y lugares dignos de ser recorridos: restos de almenas y torres a lo largo de toda la costa, acantilados en Punta de la Mona y Cerro Gordo, los Peñones del Santo con el mirador de la Cruz y el monumento a Abderramán I, el valle del Río Verde, la playa nudista de Cantarriján, zonas para practicar el windsurf y el buceo en La Herradura, el puerto deportivo de Marina del Este, Peña Escrita con una amplia fauna de animales de montaña y cabañas de madera, y el parque de El Majuelo, que cuenta con 120 especies de aves, una importante colección de plantas tropicales al aire libre, una necrópolis fenicia y restos de factorías de salazón que datan del siglo IV antes de Cristo.

Historia

Situada en plena Costa Tropical, muy cerca de la provincia de Málaga, Almuñécar, hoy convertida en importante enclave turístico, ha visto pasar por sus tierras gran variedad de culturas entre las que destacan la fenicia, a la que se debe su fundación, la romana, durante la que se llamó Sexi Firmun Julium y se desarrolló desde el punto de vista arquitectónico, económico y pesquero, y la árabe. Abderraman I, fundador del Califato de Córdoba, desembarcó en las playas sexitanas en el año 755 procedente de Damasco. Renombró la ciudad como Hisn-al-monacar, de donde se deriva su nombre actual. Tras la reconquista por los Reyes Católicos inició un periodo de decadencia provocado por los continuos ataques de los piratas turcos que duraron varios siglos. El turismo y los cultivos tropicales ha propiciado su desarrollo urbano y económico de forma espectacular durante la segunda mitad del siglo XX.