Corrala de Santiago

La Corrala de Santiago es el único ejemplar de arquitectura popular que se conserva en el Realejo bajo. Se trata de un edificio del siglo XVII construido entre medianerías (la contigua vivienda que ocupa el número 9 corresponde a la recién rehabilitada “Casa de la Alberca”), que se eleva en cuatro plantas distribuidas en un bajo más tres pisos, y cuya fachada presenta vanos regularmente dispuestos y decrecientes en altura.

 

Mediante un alargado zaguán, se ingresa en un espléndido patio cuadrado al que abren galerías porticadas en todos sus lados, cerradas con barandas de hierro y madera, y dispuestas en sus tres pisos mediante dinteles que apoyan sobre pilastras de ladrillo en el inferior y en pies derechos de madera en los superiores. A estas plantas de arriba se accede a través de una escalera, situada en una de las esquinas y próxima a la entrada.

 

Este interior aparece organizado con una gran sencillez formal, ya que su desnudez figura realzada únicamente por los materiales nobles que se emplearon en su edificación, y conserva aún el lavadero que, como elemento común, servía de nexo unificador entre sus habitantes, inicialmente “castellanos viejos” que vinieron a repoblar Granada tras la conquista.

 

Este inmueble, tras un cierre prolongado, fue rescatado de la ruina en 1988 por la Junta de Andalucía, institución que después de efectuar en él una restauración modélica, lo cedió a la Universidad de Granada, que a su vez habilitó en él una residencia de profesores en la que además se imparten conferencias y se realizan exposiciones temporales de todo tipo.