Tras la toma de Granada, los Reyes Católicos decidieron convertir la ciudad en símbolo de la cristiandad, como refleja el hecho de que sus restos descansen en la localidad. Esta tendencia la continuó su nieto Carlos V. 

 
El arte renacentista proclamaba el imperio y convertía a Granada en ciudad áulica. Destacan de forma especial los trabajos de Diego de Siloé. La obra más importante de este período es sin duda el Palacio de Carlos V situado en la Alhambra como símbolo del nuevo orden y del nuevo poder. Otras obras civiles del momento son el Hospital Real o la Real Chancillería. Dentro de la arquitectura doméstica destacan la Casa de los Tiros y el Palacio del Marqués de Caicedo, de estilo manierista. 
 
En cuanto a la arquitectura religiosa, las obras fundamentales son la Catedral, construida por Siloé bajo el estilo renacentista. y la Capilla Real. 
 
Otras construcciones importantes son la Iglesia del Monasterio de San Jerónimo, la Iglesia de Santo Domingo en el Convento de Santa Cruz la Real (con una fachada plateresca) y las portadas de algunas iglesias mudéjares (San Cecilio, San Gil y Santa Ana, San Miguel y San Ildefonso), debidas casi todas a Siloé y Juan de Maeda. 
 
La ruta continúa fuera de Granada, ya que el afán evangelizador se extendió por la zona. Hay que destacar las parroquiales de Iznalloz y Montefrío, obras renacentistas trazadas por Siloé. También intervino el maestro en la iglesia de Íllora,  en la de San Gabriel de Loja, y en la Catedral de Guadix, preciosa joya de estilo renacentista puro y barroco, asentada sobre la mezquita almohade y la antigua Catedral gótica. En su construcción también intervinieron Gaspar Cayón y Vicente Acero. Cuenta con uno de los mejores coros barrocos de España, de Ruiz del Peral, y con majestuosas columnas corintias y jónicas.