Beas de Granada

El principal es la torre de la iglesia parroquial de la Inmaculada, lo único que quedó de la planta original del siglo XVI, reconstruida después de ser quemada por los moriscos. Pero la mala construcción propició su derrumbamiento años antes de la guerra civil y por ello fue levantada de nuevo en 1948 alrededor de la torre, con las piedras de los restos del castillo árabe que desapareció así totalmente. También cabe destacar la fuente de Los Leones. Peculiaridades Podemos citar dos: la Hermandad de las Ánimas y la fiesta de la Banderita del Niño Jesús. La primera era una antigua tradición, que se perdió en los 50 junto con otras también de raíz religiosa, que consistía en nombrar cada año varios mayordomos que recaudaban fondos para tener siempre velas encendidas en la iglesia a modo de ofrenda para sacar almas del Purgatorio. La segunda se sigue celebrando el Domingo de Resurrección y consiste en que los niños sacan en procesión una imagen del Niño Jesús con la que recorren el centro urbano, portando y agitando durante el recorrido banderas confeccionadas en papel de charol. Parte de la Sierra de Huétor, tiene grandes masas de encinas y quejigos y espléndidos paisajes.

Historia

Beas, término muy utilizado en la geografía andaluza, viene del latín, cambiado por el árabe, y significa vía o camino. La primera referencia que se tiene de este núcleo corresponde a la época del Imperio Romano y nació al parecer como una especie de casa de postas o lugar de aprovisionamiento y descanso de las que se ubicaban en el cruce de caminos; de ahí que el primer nombre fuese Via-Ax o camino de Guadi-Ax (Guadix). Durante la etapa árabe fue una alquería residencia para una veintena de familias que se asentaron alrededor de un castillo del que no quedan restos. Entre los cultivos de entonces destacaba la morera para alimentar los gusanos de seda que abastecían la industria de estos tejidos de Granada. Tras la Reconquista se impuso a los moriscos un fuerte impuesto, lo que creó malestar en la población; durante la rebelión fue quemada la iglesia, recién construida, y después de la expulsión sólo quedaron trece personas en el pueblo, por lo que se repobló con colonos de Castilla, León, Asturias y Galicia como en prácticamente toda la provincia.