Fonelas

Del siglo XVI es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Anunciación, muy bien conservada, y hay en el término municipal numerosos yacimientos arqueológicos, todos ellos del periodo Neolítico y de la etapa ibera. Los más conocidos son los de Cruz del Tío Cogollero, Cerro del Gallo, Solana del Zamborino, lomas de Andacairos, Las Palomas y Torre de Muros, Los Llanillos, Llano de la Toja y Los Álamos Negros. Peculiaridades Durante las fiestas de agosto, los vecinos salen un día al campo, hasta una zona de choperas en las proximidades del río, donde se realiza una convivencia y se degusta una paella popular. En San Antón, durante el mes de enero, se encienden hogueras y la gente se reúne alrededor de ellas para comer, beber vino mosto y pasar unas horas en compañía. Una peculiaridad del municipio, como en prácticamente toda la comarca, es que existen numerosas viviendas-cueva, algunas de las cuales se han acondicionado recientemente para entrar en el pujante mercado del turismo rural.

Historia

La zona que ocupa el hoy municipio de Fonelas es obvio que ha sido asentamiento humano desde la Prehistoria, como lo atestiguan los numerosos yacimientos arqueológicos descubiertos, sobre todo del Neolítico, de la Edad del Bronce y de la civilización ibera; todos ellos han sido explotados y han aportado variados y valiosos objetos para su estudio. Durante el Imperio Romano fue posiblemente un centro de cultivo de vides, ya que su topónimo puede aludir a las viñas, y también una villa de relativa importancia. Con los musulmanes estuvo muy castigada, en la última etapa, por los jinetes cristianos que desde Cazorla realizaban incursiones de hostigamiento y rapiña antes de iniciar la conquista definitiva. Cuando cayó finalmente en manos de los ejércitos de los Reyes Católicos fue donada a Álvaro de Bazán y más tarde pasó a formar parte de un Señorío que se concedió a la familia Afán de Ribera. En el siglo XIX alcanzó la jurisdicción de municipio con Ayuntamiento propio.