Lújar

De la etapa islámica quedan restos de algunos aljibes rurales y numerosas acequias y albercas que siguen siendo fundamentales para el riego. También hay una torre vigía conocida como El Castillejo, en un paraje de olivos, para la que ya existe un proyecto de restauración que incluye un itinerario ecológico. La iglesia parroquial del Santo Cristo de Cabrilla es de los primeros años del siglo XVII y tiene un interesante artesonado mudéjar. Hay una cueva, la Iglesia de los Pollos, que sirvió a finales del siglo XVIII como refugio, según la leyenda local, a un vecino acusado de matar a una mujer, se dice que por accidente, y después se convirtió en el bandolero Cleofás. Peculiaridades La devoción al Cristo de Cabrilla se remonta a la época de Carlos IV, cuando un corregidor llevó un lienzo del Cristo de Burgos hasta Cabra de Santo Cristo, en Jaén, y desde allí la trajo a Lújar una Hermandad de Vaqueros. El lienzo fue destruido durante la guerra civil y se sustituyó por una imagen, aunque una vecina ha reproducido recientemente el cuadro. El Día dela Cruz es tradición que los lujeños que hayan recibido algún favor inviten a chocolate y buñuelos a los demás, y hay una procesión con insignias y banderas. Aunque con escasa población en la actualidad, el futuro de este municipio es optimista pues está siendo objeto de atractivo para el turismo y hay varios planes de construcción, entre ellos un puerto deportivo, en Playa de Cambriles, donde ha aumentado el censo durante los últimos años.

Historia

El origen de este municipio se remonta a la época de los fenicios, de la que han quedado olivos milenarios de la variedad picual. Su nombre proviene del término Luxar que significa Grandes Piedras, sin duda como alusión a la impresionante Sierra de Lújar a cuyos pies se alza. De la etapa islámica permanece el entramado urbano de calles estrechas y la propia estructura de muchas viviendas con el clásico tinao o pequeño portal. Tras la conquista cristiana huyeron la mayoría de sus habitantes y eso provocó un despoblamiento que se resolvió parcialmente varias décadas más tarde. Pertenecía entonces a la tahá de Órgiva y después fue territorio del conde de Santa Coloma. En el siglo XVIII hubo una nueva colonización que potenció el cultivo de la vid y la minería, incrementando también la población de forma considerable aunque no por mucho tiempo. En la actualidad tiene, además del núcleo principal de Lújar, tres anejos: Los Carlos, Venta de Lújar y Playa de Cambriles.