Motril

Tiene Motril numerosos yacimientos de distintas épocas: del Cobre en los cerros de la Nacla y del Toro, del Bronce en el cerro del Gallo, romanos en la Herrería y los cortijos del Cura, La Reala y las Ánforas (Calahonda), una fábrica de salazones en Marante (Torrenueva), y árabes también en el Cerro del Toro (siglos VIII al XIII). La iglesia parroquial de la Nuestra Señora de la Encarnación es de estilo mudéjar y fue edificada en el siglo XVI sobre la antigua Mezquita Mayor; el Santuario de la Virgen de la Cabeza se levantó en sustitución de la que fue residencia de la madre de Boabdil, y la iglesia del Carmen fue construida en 1583 en el promontorio que sirvió para enterrar a las victimas de una epidemia de peste. También están la iglesia y convento de las Agustinas Nazarenas y la de los Padres Agustinos, anejo a los desaparecidos Hospitalicos. El Ayuntamiento es un edificio de estilo barroco con artesonados mudéjares, edificado en 1730. Se conoce como El Candelón un acueducto del siglo XVII, y hay otro del XVIII cerca de Panatas que formaba parte de una antigua acequia. La Casa de la Palma, construida por el marqués de Esquilache, acogió el ingenio azucarero y ahora es sede de la UNED, Biblioteca y Archivo Municipales y Museo Preindrustrial del Azúcar. Cabe mencionar también la Casa de la condesa de Torre-Isabel, del siglo XIX, que acoge diversas áreas municipales y en breve el Museo de la Cultura; la vivienda donde residió un tiempo Eugenia de Montijo (siglo XVII), las ermitas de Santa Adela y del Puerto, el Parque de los Pueblos de América con un árbol traído de cada país americano, el Teatro Calderón, único de su estilo recuperado al cien por ciento, y el Faro de Sacratif, todavía en funcionamiento. Peculiaridades Motril tiene varios núcleos de población, todos ellos de singular importancia como Torrenueva, destacado centro turístico; Calahonda, con puerto pesquero y centro de turismo interior, y Carchuna, rodeado por el plástico de los invernaderos y con un castillo de la época de Carlos III. Fue lugar de veraneo del rey Balduino de Bélgica.

Historia

El asentamiento humano en Motril es antiquísimo y de eso han quedado numerosos testimonios, entre ellos fenicios y romanos. Durante la etapa musulmana fue, sin embargo, un pequeño núcleo de población en el que la madre de Boabdil tuvo una residencia de verano, además de contar la localidad con una fortaleza de singular importancia en la línea defensiva de la costa. En tiempos de Felipe IV recibió el título de ciudad y en el siglo XIX alcanzó un importantísimo desarrollo demográfico y económico gracias al cultivo de la caña de azúcar y a la industria azucarera.

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