Descubriendo Rio Verde

 Aventura en la naturaleza. Agua limpia y no muy fría, y zonas de sol para descansar y coger algo de color, así como senderos rodeados de panorámicas de gran belleza. Son algunos de los componentes que ofrecen los parajes de Río Verde (Otívar) en el Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Del nacimiento de Río Verde son característicos sus arroyos y cañones kársticos. 

 
Deportes de aventura y rutas a pie. El sendero se inicia en el Collado de los Chortales, punto kilométrico 28,7 de la carretera de Granada-Otívar-Almuñécar. Está después de pasar Los Prados de Lopera, cruzar el túnel del camino y antes de llegar al Parador y gasolinera de La Cabra Montés. 
 
En este punto hay un mojón de hormigón con la inscripción 28,7. Comienza la senda que sube inicialmente una escalera de piedra que discurre por el Cerro del Facar. En el noreste hay unos riscos calizos llamados los Poyos del Pescado, uno de los pasos utilizados en la antigüedad para el transporte del pescado en caballerías, desde la costa de Granada. En este recorrido se puede divisar el Pico de Lopera, el Cerro Cabañeros y en la divisoria con Málaga el pico de Navachina (1.831 metros de altura). En esta ruta a pie se pueden ver encinas, pinos, enebros, madroños, entre otros así como alguna que otra planta aromática. También puede verse alguna que otra cabra montés.
 
Después de unos cincuenta minutos andando se llega a un paso con bastante pendiente, formado por unas escaleras de piedra que dan acceso al paraje conocido como las Chorreras de los Palos o la Cascada de los Árboles Petrificados, un espectacular salto de agua. Junto a este salto situado en el barranco de los Chortales hay una pequeña cueva con bellas estalagmitas y estalactitas. De ahí, a la margen derecha del arroyo de las Cabrerizas. 
 
Cerca está la Fuente de las Cabrerizas y hay que continuar por la margen izquierda del barranco –dejando a la derecha una pequeña presa–, hasta llegar a la segunda cascada del recorrido. Hay un salto de agua de unos 8 metros, seguido de resaltes y pozas profundas con aguas vírgenes de color verde claro. 
 
Después de cruzar el arroyo varias veces se va a las cascadas del barranco de Funes, con espectaculares saltos de una altura de 30 metros. Estas aguas se reúnen con el arroyo de las Cabrerizas. Es aquí donde más se practican deportes de aventura como el descenso de cañones o barranquismo. 
 
El barranco de los Madroñales, forma junto al de las Cabrerizas y el río Nacimiento, el Río Verde, nombre que alude al color de sus aguas. Es una zona de enorme riqueza natural y paisajística de la que se puede disfrutar durante todo un fin de semana o un día. A unos 20 minutos en dirección a Almuñécar está Otívar en donde se puede comer y dormir. 

Qué ver

 Hay que estar con los ojos muy abiertos para disfrutar del paisaje. Esta zona ofrece panorámicas en las que abunda la vegetación compuesta por pinos, encinas, quejigos, enebros madroños o los algarrobos, acebuches, higueras… También se puede ver alguna que otra cabra montés. Llama la atención el verdor de sus aguas. 

No olvidar: Se pueden hacer rutas a pie de entre tres y cuatro horas de duración y la práctica de los deportes de aventura puede superar las cinco y seis horas.

Dónde ir

La zona está salpicada de enclaves con mucho encanto, aunque no hay que olvidar los nombres de barrancos como el de Madroñales y Cabrerizas y el río Nacimiento. Son los tres lugares a los que debe su nombre Río Verde, que a su vez alude al color de sus aguas. Las cascadas del barranco de Funes tampoco hay que perdérselas. Estas zonas son idóneas para deportes como el barranquismo, descenso de cañones…