Ruta de los conventos

 El extenso patrimonio artístico y arquitectónico de Granada tiene una parte esencial que merece ser revalorizada. Éste es el objetivo de la Ruta de los Conventos, un viaje por algunos de los edificios religiosos más importantes y hermosos de la ciudad.

Tras la Conquista de 1492, personajes históricos y miembros de la nobleza comenzaron a mostrar un gran interés en la creación de fundaciones religiosas, un empeño que fue acrecentándose a lo largo de los siglos y que alcanzó su Edad de Oro con el reinado de Carlos V. Entre otros motivos, con la proliferación de estos centros religiosos se perseguía reafirmar la importancia de Granada como baluarte arrebatado al Islam y símbolo de la unidad territorial de España.
Estas instituciones religiosas respondían también a la necesidad de contar con centros estratégicos desde los que irradiar la nueva doctrina cristiana para asegurar la conversión rápida y sincera de la población musulmana y, así, alcanzar la paz social como medida preventiva hacia posibles revueltas populares contra el poder establecido.
Más allá de la esfera política, la sociedad también sacó partido a la fundación de conventos y monasterios durante la época. Era habitual entonces que las familias lograran que alguno de sus miembros se dedicara a la vida consagrada en este tipo de centros, refugium pecatorum para hombres y, sobre todo, mujeres que necesitaban expiar sus pecados. En definitiva, personas de cualquier índole encontraban en estos lugares el entorno perfecto para vivir sus últimos años después de una vida azarosa o atormentada por las preocupaciones, como fue el caso del mismo Emperador Carlos, retirado en Yuste.
 
MONASTERIO DE SAN JERÓNIMO:
El pueblo de Santa Fe era el lugar pensado para la construcción de la Iglesia-Monasterio de las monjas Jerónimas. Sin embargo, antes de la toma de Granada se trasladó a unas antiguas propiedades de los reyes árabes de Granada llamadas la Huertas del Nublo. 
Estos terrenos fueron cedidos, junto con toda la piedra de la Puerta de Elvira, a la Orden de los Jerónimos para que procedieran a su edificación. 
En 1523, Carlos V cedió la capilla mayor del Monasterio de San Jerónimo para la sepultura del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, y de su viuda, la Duquesa de Sesa. 
Es sin duda una de las joyas del arte del Renacimiento en Granada. En su claustro encontramos numerosas capillas funerarias correspondientes a otros enterramientos señoriales. En el crucero se sitúan dos capillas colaterales con abundante decoración. La obra se debe en su mayoría a Diego de Siloé, aunque participaron en su construcción otros arquitectos y artistas, como Jacobo Florentino, Juan de Aragón, Vázquez el Mozo, Pedro de Orea y Pablo de Rojas.
 
CONVENTO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN:
Fue fundado por Doña Leonor Ramírez, en 1523, para la orden de Terciarias Franciscanas. Se encuentra situado en la Carrera del Darro, en las faldas del Albaicín. Es destacable su iglesia gótica con torre de un solo cuerpo. La planta del edificio es rectangular y en ella se distinguen dos vanos adintelados. Entre su patrimonio artístico hay obras de Alonso de Mena, Pedro de Mena, Jacobo Florentino, José de Mora o Ruiz del Peral, algunos de los artistas más conocidos de la época.
 
CONVENTO DE SANTA ISABEL LA REAL:
Este convento se fundó en 1501 por iniciativa de la propia Reina Isabel de Castilla. Se encuentra ubicado muy cerca del palacio de la Dar-al-Horra, en el mismo recinto de un conjunto de palacios que pertenecieron a la familia real nazarí y que, previamente, habían sido cedidos a su secretario, Don Hernando de Zafra, y conmutados posteriormente a éste por otras posesiones en la Carrera del Darro. 
El convento de madres Clarisas posee un enorme interés artístico y arquitectónico. Es destacable sobre todo la portada de la iglesia, del más puro estilo gótico y obra del Maestro Enrique Egas (arquitecto de la Capilla Real). Su armadura mudéjar interior es una de las más bellas de la ciudad.