La comarca de Guadix, y especialmente el Marquesado del Zenete, ofrecen los mejores balcones para deleitarse con un paisaje impresionante y lleno de contrastes. Sus tierras están plagadas de torreones, murallas y castillos que retan al paso del tiempo para convertirse en un huella de la cultura árabe. Sirvieron como atalayas para protegerse del enemigo y hoy dibujan una ruta majestuosa que la convierten en la perfecta excusa para una escapadita por el norte de la provincia granadina.

De algunos torreones y torres vigías sobrevive sólo a duras penas un perfil impresionante. Otras construcciones, como el castillo de La Calahorra, se han convertido en un emblema, en el monumento más poderoso del Zenete. El castillo de La Calahorra se levantó entre 1509 y 1512, por encargo del primer marqués del Zenete, Rodrigo de Vivar y Mendoza. Lo mandó edificar como residencia y fortaleza en la que proteger sus posesiones y eligió una de las colinas del Marquesado para poder vigilar el paso del enemigo desde la Ragua hasta los pueblos de la Alpujarra.

La fortaleza alberga en su interior un hermoso palacio renacentista. Se yergue sobre una colina que domina todo el paisaje. El único ‘pero’ es que los marqueses del Zenete lo vendieron y ahora las exposiciones y el mobiliario sólo pueden visitarse los miércoles y algunos festivos.

Desde el castillo de La Calahorra se puede contemplar un reguero de torreones y atalayas por las que continuar el viaje. Por ejemplo, a menos de diez minutos de la localidad calahorreña aparece, Jérez del Marquesado, con sus aires antiguos, sus callejuelas empedradas y farolas de tintes nostálgicos.

Sus plazas blanqueadas ofrecen otro vestigio del poder defensor de los árabes. A diferencia de la fortaleza de La Calahorra, la Torre de Jérez se integra entre las casas de planta baja. Desde lo alto de la torre, con un difícil acceso por la estrechez de sus escaleras, se puede contemplar, lejano, el siguiente destino: la Alcazaba de Guadix.

Fue declarada Monumento Nacional y desde sus torreones –del siglo XI– ofrece a todos los visitantes unas magníficas vistas de la vega accitana, Guadix y Sierra Nevada.

Después de cerca de un año cerrada por los riesgos de su deterioro, las inversiones de la Junta y el Ayuntamiento accitano han permitido que los patios interiores vuelvan a abrirse para el deleite de los visitantes.

Desde sus atalayas se puede contemplar una de las ‘puertas’ de la ciudad, el Torreón del Ferro, con más de 1.200 años de historia. La Torre de Guájar, en Fonelas –a diez minutos de Guadix–, puede cerrar esta ruta por las fortalezas del norte granadino. Aunque ha perdido algunas de sus torres vigías, mantiene las bases del patrón de defensa morisco.

Los datos

Dónde ir: Guadix y La Calahorra concentran las construcciones árabe más destacadas. El Castillo calahorreño, la Alcazaba accitana, el Torreón del Ferro o la Torre de Jérez dibujan una ruta sencilla de recorrer y con pocos kilómetros de distancia.

Qué ver: Los actuales marqueses del Zenete donaron a la Junta todos los muebles, cuadros y elementos decorativos que tenía el Castillo de La Calahorra en el siglo XV. Pueden contemplarse los miércoles y algunos festivos. La Alcazaba accitana ofrece unas vistas impresionantes de Sierra Nevada, la ciudad y su vega, aunque en estos momentos no se puede acceder a todas sus instalaciones porque está en proceso de rehabilitación para recuperar algunos de sus patios.

Un poco de historia: El Castillo de La Calahorra se construyó entre los años 1509 y 1512 como fortaleza defensiva. La Alcazaba se edificó hace diez siglos. Los dos son Monumento Nacional.

 

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