En los viajes organizados a París, determinadas ciudades de Italia, Hungría… los operadores incluyen visitas a los cementerios en los que están las tumbas de grandes personajes. En España es menos frecuente esta práctica, pero cada vez son más los extranjeros y los españoles que visitan los camposantos no sólo para limpiar la lápida de algún familiar sino para contemplar la riqueza arquitectónica o el lugar de descanso eterno de algún personaje ilustre. En Granada, precisamente, en el camposanto se dan todas estas variables.

El cementerio de San José es el segundo más antiguo de España -el primero está en Barcelona- y ambos forman parte de la red de cementerios históricos de Europa y tienen más de dos siglos de historia. El de Granada se creó en 1805. Está en el Paseo de la Sabica, próximo a la Alhambra, y en el camposanto se pueden ver las tumbas de personalidades como Ángel Ganivet, Melchor Almagro y Seco de Lucena, entre otros.

Aunque si hay algo que llame poderosamente la atención de los paseantes es la imagen del Señor del cementerio. Existe una tradición que dice que este Cristo hace milagros. De tanto pasarle la mano los devotos, la imagen está desgastada. También le llevan de manera constante flores y todo tipo de reliquias. La peregrinación a pedir milagros a este Señor se desarrolla durante todo el año, pero estos días cobra un sentido especial.

El Señor del cementerio está en el patio segundo que junto con el tercero conservan la tipología romántica, en el tercero está el llamado cementerio romántico del siglo XIX. En el primero es donde se pueden contemplar las formas arquitectónicas más significativas. Quien quiera experimentar ya cuáles son las sensaciones de pasear entre tumbas puede aprovechar estos días de santos y difuntos para ir hasta el cementerio de San José.

Tradición                                                                                                                                    Otro punto de interés son los restos arqueológicos del palacio de Alixares, en el patio de San Cristóbal. Sólo se conserva la alberca. Es un bonito jardín en el que se evoca al Mediterráneo y está en la parte más alta del camposanto. En la tapia sur están los miradores y se pueden contemplar bellas panorámicas de la Vega, la ciudad y la sierra.

Después de pasear por el cementerio -ya algunos guiris van a San José a leer, asomarse a algún mirador…- se puede disfrutar de la tradición gastronómica y degustar algún ‘hueso de santo’ y buñuelos así como productos típicos del otoño como son las castañas, membrillos y granadas, entre otros.

¿Que hacer?

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