Si el visitante desea conocer los más bellos rincones de Alhama necesitará una jornada como mínimo. En esas horas que seguro sabrán a poco, podrá apreciar los principales monumentos religiosos y civiles y los atractivos naturales de esta ciudad.

Esta visita es recomendable en cualquier época del año, pero gana en belleza si se realiza tanto en otoño como en primavera cuando las alamedas del cañón del río Marchán se tornan amarillentas o los almendros de los impresionantes tajos cercanos se visten con sus increíbles tonalidades blanquirosáceas. Para completar esta ruta nuestra sugerencia es empezar o finalizar con un recorrido y visita a sus afamados balnearios donde, además de su monumentalidad, podemos disfrutar de la belleza del entorno.

Por supuesto otra de las recomendaciones es acercarse a la “ciudad de los Tajos” durante sus celebraciones festivas. Raro es el mes en el que los alhameños o “jameños”, como gusta autodenominarse a los vecinos, no tienen una fiesta.

Destacan sus carnavales, en especial, el domingo de Piñata, en el que cientos de personas de las provincias de Málaga y Granada se congregan para despedir esta ancestral fiesta cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos.

Otra buena ocasión para visitar Alhama es durante la noche de la Candelaria, 2 de febrero, el 15 de agosto pues celebra su ya tradicional romería del Vino, en la que se ofrece a los visitantes su afrutado vino del terreno y un plato de “olla jameña”.

Si nos interesa la poesía o la música el ayuntamiento de esta ciudad nos ofrece también la posibilidad de disfrutar de la Velada de los Romances, puesta en marcha y organizada por el Patronato de Estudios Alhameños, generalmente en el último sábado del mes de julio. Esa noche la plaza de los Presos, al pie de la enhiesta torre de la Encarnación, se convierte en el escenario ideal para la declamación y la música renacentista. No obstante, si nuestros gustos se dirigen hacia la música pop o el flamenco fusión nuestra cita será el Festival de Música Joven que durante tres noches de agosto se celebra en el céntrico paseo del Cisne.

En esta visita no puede faltar la degustación de los platos típicos de Alhama o elaborados con productos de la zona. Para llevar se pueden adquirir los exquisitos dulces (Bienmesabe, tocino de cielo,…) elaborados por las monjas clarisas del convento de clausura de San Diego; el ya citado vino del terreno, así como, los garbanzos y el aceite de la cooperativa Los Tajos.

Desde la capital se necesita escasamente una hora para llegar y disfrutar de Alhama “la suspirada” que se encuentra a tan sólo 58 kilómetros.

Comienza esta ruta en las proximidades del Balneario de Alhama donde se localizan las Cuevas de la Mujer y del Agua, escenario de los primeros asentamientos humanos de esta zona. Se continúa con un recorrido y visita de los baños termales alhameños, los únicos del Poniente Granadino.

Ya en dirección a la población nos detendremos a la salida del cañón donde se encuentra el singular puente y desde el que se divisa una bella panorámica de Alhama sobre una enorme peña con la Sierra Tejeda como su telón de fondo.

Una vez en el centro de la población haremos un recorrido circular por el casco histórico para conocer sus principales monumentos religiosos y civiles, así como el bello cañón natural. También visitaremos las calles Altas para concluir en el moderno barrio de la Joya, construido tras el terremoto de 1884. 

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