Peña de los Gitanos

El paraje de la Peña de los Gitanos se encuentra en el macizo constituido por las Peñas Altas, a unos cinco kilómetros de Montefrío, en dirección a Illora, y 45 kilómetros de Granada. Está señalizado con una cartel informativo de la Junta de Andalucía donde además se explica alguna información complementaria y un número de teléfono móvil para concertar la visita. Al fondo se puede ver los elevados tajos rodeados de abundante vegetación. Aunque por razones históricas ya hemos aludido en reiteradas ocasiones a este paraje, merece la pena que, en una visita a Montefrío se inicie o finalice, con un recorrido a este rico yacimiento arqueológico.

Su valor defensivo, riqueza agrícola y ganadera, fueron razones más que suficientes para justificar su elección para el asentamiento de distintas culturas a lo largo de la historia. Al Norte, Sur y Este está rodeados por cultivos agrícolas lo que ha provocado su deforestación del entorno, no obstante, el resto del territorio debido a lo abrupto del terreno ha conservado en gran parte la vegetación autóctona entre la que abundan las encinas, coscojas, espinos negros, torvizcos, ruscos, escaramujos, cornicabras, majuelos,… Una curiosidad que sólo he leído en el ameno libro de Lorenzo Bohme, inglés afincado en Montefrío desde 1985, es la del origen de su denominación. Explica que se debe a la costumbre española, mantenida hasta el siglo XVIII, que obligaba a los gitanos a vivir a cierta distancia de la población más próxima. Los nuestros tenían su campamento aquí, entre los tajos, las praderas y las tumbas megalíticas,…

Bohme el escritor-hotelero-rural-multilingüe-electrónico-selvático como se le definía en una amplia entrevista recomienda tres senderos para realizar una visita completa por este importantísimo yacimiento arqueológico en el que se han localizado más de un centenar de dólmenes, restos del Neolítico medio e inicios de la Edad del Cobre, en un área de unos seis kilómetros. Estas construcciones megalíticas tienen unos ocho metros de longitud. Algunos de ellos poseen pequeños salientes tallados en las lozas, representando ciervos y otros grabados. En las proximidades se localizan numerosas cuevas, entre ellas las llamadas Alta y de las Tontas, donde han aparecido lo que se cree esbozos de pinturas rupestres.

 

También se pueden observar los restos de un fuerte romano y poblado mozárabe dispersos por entre los tajos y praderas. Por un lado estaría el sendero de los dólmenes que nos llevaría a una amplia pradera situada al pie de un cañón. Aquí se encuentra el dolmen mejor conservado pues tan sólo le falta algunos elementos de su corredor de entrada, a su alrededor aparecen otros tantos en distinto estado de conservación. El segundo sendero recomendado permite acceder al poblado prehistórico de los Castillejos al que se puede llegar bien desde el punto anterior o dirigiéndonos hasta el cortijo del Castillón y desde aquí hasta los restos del fuerte romano cuya funcionalidad no era otra que defender los campos y molinos de la zona. En la parte posterior de este fuerte se encuentran los restos de un poblado romano.

También merece la pena deleitarse con las estupendas panorámicas que desde aquí se pueden contemplar y curiosos silos o pequeñas fosas excavadas en la roca utilizada como almacén de grano. Otra visita obligada de este maravilloso rincón es la del poblado medieval del Cerro del Castillón que fue utilizado como lugar de asentamiento por visigodos, bizantinos, cristianos y musulmanes y que, muy probablemente, ocuparan toda la meseta y cuyo centro se elevara una fortaleza donde se conservan algunas huellas de los cristianos del Castillón, como son la llamada «polea», ranura de seis centímetros de ancho por 20 de profundidad perfectamente tallada en la piedra, utilizada para abastecimiento de alimentos y armas cuando era atacada la ciudadela. Al final de la «gran calle» del cerro se encuentra una gran piedra blanca sobre cuya superficie se han tallado pequeños agujeros esféricos. Para Bohme se trata de una pila de bautismo que se llenaba de agua antes de sumergir al recién nacido. Los agujeros de alrededor se empleaban para colocar las lucernas de aceite. La proximidad de unas tumbas talladas en piedra y esta finalidad religiosa ha hecho al inglés que denomine al lugar como la iglesia o «baptisterio».

Dados sus valores arqueológicos el poblado y necrópolis megalítica de los Castillejos o Las Peñas de los Gitanos fue declarado BIC el 26 de marzo de 1996.

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