Sala de Dos Hermanas

La sala de Dos Hermanas, a Norte de los palacios Nazaríes, era una vivienda en sus dos plantas. Tomando como base el nombre del mirador, Dar Aisa, que corresponde a la madre del último sultán, Boabdil o Muhammad XII (1482-1492), podríamos decir que esta vivienda pudo ser la residencia de las madres de los sultanes nazaríes. Pudiera ser que también la utilizara Muhammad V como Mexuar en algunos momentos, donde se colocaría el trono, como indica el poema de Ibn Zamrak del mirador de Lindaraja, que después veremos. Modesto Cendoya restauró esta sala entre 1906 y 1915, y Leopoldo Torres Balbás le dió un pequeño repaso en 1926.

 

Es muy similar a la sala de los Abencerrajes: conserva las puertas originales de madera; a la izquierda de la entrada una puerta da entrada al retrete, y a la derecha la puerta comunica con las estancias superiores de la vivienda formadas por mirador y dos habitaciones con celosías, de las que se conserva una de la etapa nazarí expuesta en el Museo de la Alhambra. Esta zona fue consolidada por Leopoldo Torres Balbás entre 1927 y 1933.

 

La sala baja tiene también dos alcobas laterales o alhanías. Tiene pila en el centro con su canalito que llega a la fuente de los Leones, y su cubierta es una bella bóveda de mocárabes, pero aquí con forma octogonal, y uno de los versos labrados en la sala dice de ella:

 

“Sin par, radiante cúpula hay en ella con encantos patentes y escondidos.”

 

Estos versos forman parte del poema que compuso el visir poeta Ibn Zamrak en conmemoración de la circuncisión de uno de los hijos de Muhammad V.

 

Hay dos grandes losas gemelas de mármol blanco de Macael (Almería), que le dan el nombre cristiano a la sala, que desde el siglo XVI se denominaba también sala de las Losas.

 

Es más compleja que la sala de Abencerrajes porque tiene al Norte una sala llamada de los Ajimeces, restaurada por Modesto Cendoya en 1912, y un pequeño mirador llamado de Lindaraja, que deriva de Ayn Dar Aisa, “los ojos de la Casa de Aisa”. Este mirador fue restaurado por Rafael Contreras entre 1879 y 1880, y 1883 y 1884. En las tacas de la entrada se labraron poemas de Ibn Zamrak.

 

El mirador está cubierto por una artesa de madera con vidrios originales de la época nazarí: “Una es la luz, pero el color es vario” leemos en el poema de este mirador. Cuando el patio de abajo no estaba cerrado se podía contemplar, sentado y apoyando el brazo sobre el alféizar de la ventana, desde allí el Albayzín, como atestiguan los versos del poema labrado en el mirador.

 

En su luna de miel, en 1526, Carlos V utilizó esta sala como espléndido comedor.

 

A esta vivienda pertenecían también el Jardín de Lindaraja y la torre de Abu-l-Hayyay o del Peinador de la Reina, situadas al Norte. Saliendo por una puerta cristiana abierta en la alcoba occidental de la sala de Dos Hermanas, tomamos un pasillo que nos conduce a las habitaciones de Carlos V, a la parte alta de la torre del Peinador de la Reina, y bajamos al patio de la Reja y al patio de Lindaraja.