La ciudad iberoromana de Basti se encuentra a apenas tres kilómetros al Noreste de la actual Baza, en el Cerro Cepero. Las primeras ocupaciones de este lugar, un cerro amesetado, de unas siete hectáreas de superficie, se producen en torno al siglo IX a.C., es decir en el Bronce Final. De este periodo por ahora se tiene un conocimiento muy limitado que se reduce al hallazgo de algunos fragmentos cerámicos o algunos útiles de industria lítica.

La ciudad pervivió durante varios siglos, conociendo el paso por ella de romanos, bizantinos, visigodos y árabes y manteniendo contacto directo con diferentes civilizaciones mediterráneas como fenicios, griegos y cartagineses que dejaron una fuerte impronta entre los bastetanos. Es precisamente la fase romana de la ciudad la que más se conoce por el momento, gracias a las excavaciones arqueológicas que se vienen realizando en ella.

La visita a Cerro Cepero, que deberá completarse con la visita también al Museo Arqueológico Municipal de Baza, en donde se exhiben restos allí encontrados, permite conocer varios tramos de la muralla ibérica que protegía todo el perímetro de la ciudad. Los mejores tramos conservados se encuentran al Norte del yacimiento. Pero sobre todo podremos contemplar algunos edificios correspondientes a la fase romana de la ciudad, como la planta de una casa romana, un ninfeo o fuente pública, edificios públicos como unas termas, un templo y parte del foro de la ciudad.

De todo ello, lo más destacable son sin duda los edificios del templo y las termas. El primero fue fundado a finales del siglo I a.C. y se le hicieron profundas reformas tres siglos después. Se trata de un edificio de planta rectangular con acceso mediante gradas con una escalinata y columnas (hoy desaparecidas), orientadas hacia el Este, a través de las cuales se llegaba a la “cella” o capilla sagrada del templo. Tras el abandono de la ciudad en los siglos siguientes, con la llegada de los árabes el plinto sobre el que se alzaba el templo sirvió para ubicar una torre atalaya, de la que sólo se conserva hoy su base.

El otro gran edificio público de Basti son las termas. Éstas presentan la característica estructura romana de tres salas con piscinas de agua caliente (caldarium), de agua templada (tepidarium) y de agua fría (frigidarium). También se conserva una sala geminada (doble) en donde se generaba el calor necesario para el uso de las termas, el hipocaustum. Uno de los aspectos más llamativos de estas termas es que se ha podido recuperar la conducción de agua que alimentaba sus piscinas además de servir de colector de las aguas sucias tras el uso del baño.

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